
El año 2025 ha empezado con subida de pensiones, un 2,8 % para las contributivas que, según la web de La Moncloa:
Son prestaciones económicas cuya duración puede ser definida o indefinida. Su concesión está supeditada, por lo general, a que el beneficiario haya tenido una relación jurídica previa con la Seguridad Social y cumpla una serie de requisitos en función del tipo de pensión.
Normalmente se contemplan tres tipos de pensiones contributivas: jubilación, incapacidad permante y fallecimiento (viudedad, orfandad…)
Las no contributivas, también según Moncloa:
Son prestaciones económicas que se reconocen a los ciudadanos que carecen de recursos suficientes para su subsistencia, incluso cuando no hayan cotizado nunca a la Seguridad o no hayan cotizado el tiempo suficiente para poder solicitar las prestaciones contributivas.
Las pensiones no contributivas (que pueden ser de jubilación o de invalidez), junto con el Ingreso Mínimo Vital, suben entre un 6 y un 9 por ciento. Si quieres más detalles puedes visitar la Revista de la Seguridad Social.
La cuestión de si las pensiones son o no sostenibles con dinero público es más ideológica que contable. Quienes son partidarios de la privatización dicen que no, y quienes abogan por lo público dicen que sí, pudiendo ser ciertos los dos planteamientos aunque en distintos contextos de política económica, por supuesto.
Bienvenida sea la subida, y esperemos que la inflación no acabe dejándola en negativo.
